#ContaminaciónDelAire #Transporte

Exige transporte seguro y sin contaminación del aire

Exijamos más y mejor transporte que nos ayude a mejorar el aire que respiramos en nuestras ciudades

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Las imágenes desgarradoras de osos polares en pequeños bloques de hielo a causa del descongelamiento de los polos han servido para mostrar los impactos del cambio climático, una de las amenazas más grandes que enfrenta la humanidad. 

Pero si crees que el cambio climático solo se ve en el derretimiento del hielo o en el impacto de los huracanes cada vez más intensos en las costas, te equivocas.  

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) ha señalado que “muchos de los riesgos climáticos globales clave que están emergiendo se encuentran en centros urbanos”. 

Aquí te presentamos algunos de los problemas más agudos del cambio climático para las ciudades:

 

Inundaciones

Se espera que cientos de millones de personas en zonas urbanas del mundo sean afectadas por el aumento en el nivel del mar, inundaciones intercontinentales, un aumento en las precipitaciones, ciclones y tormentas más fuertes (UN-Habitat).

Varios de estos efectos ya los hemos observado en la última década en ciudades de Nuevo León, Tamaulipas o el Estado de México, particularmente durante la época de huracanes.

Hurricane Harvey Flooding Rescue in Texas. © Mannie Garcia / Greenpeace

Hombre en kayak, con su perro, sorteando las calles inundadas en Texas

Infraestructura

El cambio climático afectará la infraestructura en las ciudades, con lo cual empeorará el acceso a servicios básicos y calidad de vida. Además, mucha de la infraestructura clave para la economía y la sociedad, las instalaciones gubernamentales y activos financieros se encuentra en ciudades (UN-Habitat).

Un ejemplo de esto ocurrió en 2017, cuando el huracán Harvey golpeó Estados Unidos y afectó la capacidad de México de abastecerse de gasolina desde ese país.

 

Calor

A medida que el cambio climático avanza, se vuelven más comunes fenómenos como las olas de calor, que ocurren cuando las temperaturas máximas alcanzadas durante el día persisten durante un periodo inusual (mayor a dos días, comúnmente), con lo que comprometen la capacidad del cuerpo humano de regular su temperatura y recuperarse.

Sin embargo, este fenómeno se agrava en las ciudades cuando se suma al efecto isla de calor, generado por la capacidad de materiales comunes en áreas urbanas (asfalto o cemento) para retener el calor. Algo así se vivió hace unas semanas en Hermosillo, Sonora, donde se registraron temperaturas de 48°C. 

Destroyed Cars after Wildfire in Israel. © Greenpeace

Carros destruidos después de los incendios forestales que provocó una onda de calor nunca antes vista en Israel

Desigualdad

Las poblaciones más afectadas serán los pobres, incluyendo los habitantes urbanos en países en desarrollo, quienes tienen a vivir en las riberas de los ríos, las colinas o barrancas propensas a deslaves, cerca de terrenos contaminados, estructuras inestables y vulnerables a terremotos, y sobre los frentes de agua en áreas costeras.

Estos fenómenos se han visto en distintas localidades de la Ciudad de México, por ejemplo, donde las autoridades trabajan horas extra para evitar muertes en barrancas y zonas de deslaves durante la época de lluvias.

Aftermath of Hurricane Stan in Mexico. © Greenpeace / Teresa Osorio

Damnificado después del paso del huracán Stan en México

Los pobres urbanos son cada vez más vulnerables: más de 1,000 millones de personas viven en asentamientos informales y son altamente vulnerables al cambio climático, según UN Habitat.

Todos estos impactos tienen también una consecuencia económica. De acuerdo con la Sexta Comunicación Nacional sobre cambio climático, para 2020-2029 las pérdidas económicas asociadas a este fenómeno podrían rebasar los $1,000 millones de dólares (mdd) sólo  en las zonas metropolitanas de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. 

¿Qué hacemos?

Desde las ciudades, una de las principales contribuciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es transformar radicalmente la movilidad, apostando por transporte público no contaminante y medios no motorizados para reducir drásticamente nuestro consumo de gasolinas. 

¡Súmate al cambio!